Cómo preparar costillas de cerdo en salsa de tamarindo
Las costillas de cerdo en salsa de tamarindo son una receta perfecta para quienes disfrutan de sabores intensos y balanceados. El tamarindo aporta una nota ácida y ligeramente dulce que realza la jugosidad de la carne, mientras que la cocción al horno garantiza una textura suave y tierna. Esta preparación es ideal para almuerzos familiares, celebraciones especiales o para sorprender con un plato diferente y lleno de sabor.
1. Sazona y hornea las costillas
Comienza salpimentando las costillas de cerdo por ambos lados, asegurándote de distribuir los condimentos de manera uniforme. Luego, úntalas ligeramente con aceite vegetal para ayudar a sellar la carne y lograr un dorado parejo durante la cocción.
Coloca las costillas en una bandeja para horno y llévalas a un horno precalentado a 180 °C. Hornea durante 30 a 40 minutos, dependiendo del grosor de los cortes y la potencia del horno. Durante este tiempo, es importante vigilar la cocción y, si es necesario, girar las costillas para que se cocinen de forma homogénea. El objetivo es obtener una carne jugosa, tierna y con un color dorado apetitoso.
2. Prepara la salsa de tamarindo
Mientras las costillas se hornean, prepara la salsa. En un sartén amplio y bien caliente, agrega el vino tinto y deja hervir durante aproximadamente 5 minutos para que el alcohol se evapore y quede solo su sabor concentrado.
A continuación, incorpora la pulpa de tamarindo, la miel y la crema de leche. Cocina a fuego medio, mezclando constantemente, hasta que la salsa comience a espesar y adquiera una textura suave y sedosa. Retira del fuego antes de que hierva en exceso para evitar que la crema se corte. Ajusta el sabor con sal, pimienta y las especias de tu preferencia, buscando un equilibrio entre lo ácido, lo dulce y lo cremoso.
3. Prepara los chips de yuca
Para el acompañamiento, pela la yuca y córtala en láminas finas, procurando que todas tengan un tamaño similar para lograr una fritura uniforme. Fríelas en aceite bien caliente hasta que estén doradas y crujientes.
Una vez listas, retíralas y escúrrelas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Sazónalas con sal y pimienta al gusto mientras aún estén calientes, para que absorban mejor los sabores.
4. Sirve las costillas
Sirve las costillas de cerdo calientes en un plato amplio, báñalas generosamente con la salsa de tamarindo y acompáñalas con los chips de yuca crujientes. Este contraste de texturas y sabores convierte el plato en una experiencia completa y muy atractiva.
Esta receta es ideal para almuerzos familiares o reuniones especiales, ya que combina de manera armoniosa la suavidad del cerdo con el toque ácido y dulce característico del tamarindo.
Consejos para unas costillas perfectas
Puedes añadir tomillo o laurel a la salsa para intensificar el aroma y darle mayor profundidad de sabor.
Sirve la salsa aparte si deseas que cada comensal ajuste la cantidad a su gusto.
Controla cuidadosamente el tiempo de horno para evitar que la carne se reseque y pierda jugosidad.