La contaminación cruzada ocurre cuando bacterias u otros microorganismos pasan de un alimento, una superficie, un utensilio o las manos hacia otro alimento. Es una situación que puede presentarse fácilmente en la cocina, especialmente cuando se manipulan carnes crudas junto con alimentos que ya están cocidos o que se consumirán directamente.
Por eso, conocer qué es la contaminación cruzada y cómo evitarla es fundamental para manipular correctamente los alimentos y preparar tus comidas de una manera más segura.
¿Qué es la contaminación cruzada?
La contaminación cruzada es la transferencia de microorganismos potencialmente dañinos de un alimento o superficie contaminada hacia otro alimento.
Un ejemplo sencillo ocurre cuando cortas carne de cerdo cruda en una tabla y después utilizas esa misma tabla, sin lavarla, para picar tomate, lechuga u otros ingredientes que no pasarán por un proceso de cocción.
Los microorganismos presentes en los jugos de la carne cruda pueden quedar en la tabla, el cuchillo, las manos o el mesón y posteriormente llegar a otros alimentos.
¿Cómo ocurre la contaminación cruzada?
Aunque muchas veces no es visible, puede producirse durante diferentes momentos de la preparación de una comida.
Algunas situaciones frecuentes son:
- Cortar carne cruda y verduras con el mismo cuchillo sin lavarlo previamente.
- Utilizar la misma tabla para alimentos crudos y alimentos listos para consumir.
- Manipular carne cruda y después tocar otros ingredientes sin lavarse las manos.
- Colocar una carne ya cocinada en el mismo plato donde estuvo cuando estaba cruda.
- Permitir que los líquidos de carnes crudas entren en contacto con otros alimentos dentro del refrigerador.
- Usar utensilios que estuvieron en contacto con alimentos crudos para manipular alimentos cocidos.
La recomendación general es mantener separados los alimentos crudos de aquellos que ya están cocidos o listos para consumir.
¿Cómo evitar la contaminación cruzada?
Evitarla depende principalmente de mantener buenos hábitos de limpieza, separación, cocción y almacenamiento de los alimentos.
1. Lava bien tus manos
Antes de comenzar a cocinar y después de manipular carne de cerdo u otras carnes crudas, lava tus manos con agua y jabón.
Esto evita que los microorganismos presentes en tus manos puedan pasar a ingredientes, utensilios, recipientes o superficies.
2. Separa los alimentos crudos de los cocidos
La carne de cerdo cruda debe mantenerse separada de alimentos que ya estén preparados o que se consuman sin cocción, como ensaladas, frutas o pan.
Esta separación debe mantenerse tanto durante la preparación como durante el almacenamiento en el refrigerador.
3. Utiliza tablas de cortar diferentes
Siempre que sea posible, utiliza una tabla para las carnes crudas y otra para frutas, verduras y alimentos listos para consumir.
Si solo tienes una tabla, lávala correctamente con agua caliente y jabón antes de utilizarla con otro alimento.
Lo mismo aplica para cuchillos, pinzas y otros utensilios de cocina.
4. Usa un plato limpio para la carne cocida
Imagina que vas a preparar unas chuletas de cerdo.
El plato donde colocaste inicialmente las chuletas crudas no debe utilizarse nuevamente para servirlas después de cocinar, a menos que haya sido lavado correctamente.
Lo mejor es utilizar un recipiente limpio.
5. Almacena correctamente las carnes
En el refrigerador, guarda las carnes crudas en recipientes cerrados o empaques que eviten que sus líquidos puedan caer sobre otros alimentos.
También es recomendable mantenerlas separadas de productos que ya están preparados o que no requieren cocción.
¿Se debe lavar la carne de cerdo antes de cocinarla?
No.
Aunque lavar la carne antes de cocinarla puede parecer una práctica de limpieza, no se recomienda lavar la carne de cerdo cruda.
El agua puede provocar salpicaduras y dispersar microorganismos hacia el lavaplatos, el mesón, los utensilios o alimentos cercanos, aumentando precisamente el riesgo de contaminación cruzada.
La forma adecuada de reducir los microorganismos presentes en la carne es mediante una correcta cocción.
¿Cómo cocinar correctamente la carne de cerdo?
Además de evitar la contaminación cruzada, es importante asegurarse de que la carne alcance una temperatura interna segura.
Según el USDA, los filetes, chuletas y asados de cerdo deben alcanzar una temperatura interna mínima de 62,8 °C (145 °F) y dejarse reposar durante al menos tres minutos antes de cortarlos o consumirlos. En el caso de la carne de cerdo molida, la recomendación es alcanzar 71,1 °C (160 °F).
Utilizar un termómetro para alimentos es una de las formas más confiables de comprobar la temperatura interna.
Un ejemplo de contaminación cruzada en la cocina
Supongamos que vas a preparar un lomo de cerdo con ensalada.
Primero cortas el lomo sobre una tabla y utilizas un cuchillo para porcionarlo. Después tomas un tomate y comienzas a cortarlo sobre la misma tabla con el mismo cuchillo.
Aquí puede producirse contaminación cruzada.
Una forma correcta de hacerlo sería:
- Preparar la carne de cerdo.
- Lavar las manos.
- Lavar correctamente la tabla y el cuchillo o utilizar utensilios diferentes.
- Preparar posteriormente los ingredientes de la ensalada.
Son acciones sencillas que pueden marcar una gran diferencia en la manipulación de los alimentos.
La seguridad también hace parte de una buena receta
Preparar una buena comida no consiste solamente en escoger ingredientes y seguir una receta. También implica almacenar, manipular y cocinar correctamente los alimentos.
Cuando prepares carne de cerdo, recuerda tres ideas básicas: mantener separados los alimentos crudos y cocidos, limpiar correctamente tus manos y utensilios y verificar una cocción adecuada.
Así podrás disfrutar todas las posibilidades que ofrece la carne de cerdo en tus preparaciones mientras aplicas buenas prácticas dentro de tu cocina.

